25 junho 2010

"A educação não consiste em corrigir vícios, mas sim em desenvolver as virtudes"

"Tu hijo... es una buena persona"
por Dr. Carlos González

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"

Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las o­ndas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.
Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.


Tu hijo es generoso

Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!

Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

Tu hijo es desinteresado

Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?
La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?
El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.

Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

Tu hijo es valiente

Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.

Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.

Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

Tu hijo sabe perdonar

Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...

Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".

No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

Tu hijo sabe ceder

Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro.

Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.

Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.

Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.

Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

Tu hijo es sincero

¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"

Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

Tu hijo es buen hermano

Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para tí solito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

Tu hijo no tiene prejuicios

Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.

Tu hijo es comprensivo

Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

La semilla del bien

Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.

Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.

Autor: Dr. Carlos González, pediatra

18 junho 2010

Orgulhosa Doula :)


imensamente grata à Família Joaninha pela enorme honra
de estar presente num momento que de tão especial não cabe em palavras :)
Obrigada

08 abril 2010

Como contratar a SUA Doula?

Encontrei esta informação no blog de uma cara amiga Doula e não resisti a deixar aqui no blog.

Para que seja claro, este trabalho faz-se de empatia, de amor, de amor incondicional, e para isso é preciso que a energia flua entre a mãe(casal) e a Doula.

Se não devemos aceitar qualquer profissional de saúde sem nos questionarmos, o mesmo acontece com a Doula.

Para cada mãe, há uma Doula, A Doula, não deixem de a procurar :)

"COMO CONTRATAR A SUA DOULA?


A primeira recomendação na escolha de uma doula é que a mulher/casal se
encontre com algumas doulas para poder escolher aquela com quem se sente
mais à vontade. A mulher deve sentir que a sua doula compreende as suas
esperanças e expectativas quanto ao parto e cuidados parentais.

Ao conversar com uma doula é importante considerar as seguintes questões:

-A doula é simpática, carinhosa e entusiasta?

-Tem conhecimentos na área da gravidez, parto e pós-parto?

-Comunica bem? Sabe ouvir?

-Sente-se confortável com as escolhas e decisões da mãe/casal?

-A mãe (casal) sente-se bem na presença da doula?


A empatia gerada com a doula é mais importante que a sua experiência. A mãe
deve sentir-se confortável e segura com a doula que escolher, para que se
possa estabelecer entre ambas uma relação de confiança.

É conveniente fazer perguntas e esclarecer dúvidas para que a mulher/casal
possa conhecer um pouco a doula
. Alguns exemplos de questões a colocar são:

-Que formação tem?

-Que apoio dá durante a gravidez?

-Qual a sua filosofia pessoal quanto ao parto e ao apoio à mãe e parceiro?

-Como e onde se dá o apoio físico no parto?

-Trabalha com doula de back-up? Podemos conhecê-la?

-Qual a sua filosofia pessoal de cuidados parentais e de apoio à família no pós-
parto?

-Que apoio dá à amamentação?

-Que serviços adicionais presta?

-Quais os seus honorários e o que incluem? "

Fonte: Mãe para Mãe

19 março 2010

um grande VIVA aos PAIS!!!!

Para celebrar tão glorioso dia, aqui vos deixo dois artigos do Notícias Magazine de 14 de Março.
Acima de tudo, neste dias, celebramos o amor. O amor incondicional. E esse é o melhor caminho para a felicidade :)
Se os pais não têm o tão afamado instinto maternal, o que é bastante natural basta ver o nome :), têm concerteza o instinto paternal!!
Podem vestir os filhotes com roupas absolutamente incríveis, fazer brincadeiras acrobáticas dignas de circo, deixar os nervos das mães em franja quando perguntam pela enésima vez a que horas era a reunião na escolinha, mas AMOR é AMOR, e se os deixarem(os outros e eles próprios se permitirem) são capazes de deixar adivinhar um coração gigante e um colo do tamanho do mundo.


"Pais em regime de exclusividade
por Gabriela Cerqueira. Fotografia de António Pedro Santos

Ficam em casa a cuidar dos filhos, ganham prática a trocar fraldas e a preparar biberões. Quase um ano depois de entrar em vigor a nova lei, há cada vez mais homens a aderir à licença parental partilhada. Movidos pelo regresso das mães ao trabalho ou pela circunstância do desemprego, alguns pais não abdicam de acompanhar os primeiros meses dos filhos. As histórias de quatro homens, pais a tempo inteiro, em regime de exclusividade. " aqui

"Os outros pais
por Mónica Menezes. Fotografia de António Pedro Santos

Não os viram nascer, não cortaram o cordão umbilical, não lhes deram nome, mas amam-nos como se fossem sangue do seu sangue. Os padrastos, os homens que as mulheres escolheram na altura de dar uma segunda oportunidade ao amor, mostram-se cada vez mais rendidos aos filhos delas e, com naturalidade, assumem-se como os outros pais. Os sentimentos de quatro homens que se entregaram de corpo e alma para amarem como suas as crianças que não lhes eram nada." aqui

11 março 2010

Ser-se pai hoje é mais complicado

"Ser-se pai hoje é mais cpmplicado, sabe porquê?", questiona Julio Machado Vaz. "Porque o século XX foi o século dos especialistas. Até aí, a malta ia educando os filhos como sabia. E, de repente, apareceram os especialistas. Eles fazem o melhor que podem, mas o que aconteceu é que começaram a escrever livros sobre "como é que se educa bem a criança" e, depois, a pessoa fica com a sensação que está a fazer asneiras e de que tem de seguir aquilo que os especialistas dizem. Mas, como nós sabemos, não há pais nem mães perfeitos. Embora gostássemos de ser. Portanto, encontramos hoje uma ansiedade na educação dos filhos que não existia no passado."

in "Não quero ser Mãe" de Laura Alves, pg.81, ISBN 978-972-770-654-9

08 março 2010

Dia Internacinal da Mulher

"Muitas pessoas perguntam hoje, qual o sentido de comemorar o Dia Internacional da Mulher. Muitas mulheres sentem-se até de certa forma ofendidas como o dia, como se fossem inferiores e precisassem de um dia especial a si dedicado, uma espécie de epitáfio/esmola sem sentido nem sentimento…

Mas afinal, onde é começou este dia, e qual o propósito?

Há 153 anos, no dia 8 de Março de 1857, teve lugar aquela que terá sido, em todo o mundo, uma das primeiras acções organizadas por trabalhadores do sexo feminino. Centenas de mulheres das fábricas de vestuário e têxteis de Nova Iorque iniciaram uma marcha de protesto contra os baixos salários, o período de 12 horas diárias e as más condições de trabalho. Durante a greve deu-se um incêndio que causou a morte a cerca de 130 manifestantes.
Em 1903, profissionais liberais norte-americanas criaram a Women’s Trade Union League. Esta associação tinha como principal objectivo ajudar todas as trabalhadoras a exigirem melhores condições de trabalho.

Em 1908, mais de 14 mil mulheres marcharam nas ruas de Nova Iorque: reivindicaram o mesmo que as operárias no ano de 1857, bem como o direito de voto.

Será que as feministas/socialista de há 100 anos atrás teriam noção do que seria a sociedade de hoje? Será que elas teriam noção que as mulheres conseguiriam, pois claro, a plena integração no mercado de trabalho e a total emancipação?

Certamente se espantariam de saber que após todas estas conquistas, as mulheres ainda seriam discriminadas em pleno séc. XXI pelas questões biológicas e de género…

Se há mais de 150 anos o motivo que levou as mulheres à rua era claro – trabalho e direitos iguais para homens e mulheres – a verdade é que na sociedade de hoje temos tendência para pensar facilmente que já não há injustiças de género e que as mulheres ocupam lugares de topo no trabalho. Como se estivesse tudo bem.

Mas não está. As mulheres, ainda que plenamente integradas no mercado de trabalho e ocupando lugares de topo, sofrem enormes pressões. As que são mães, não podem dedicar-se integralmente a essa condição, precisamente pelas limitações que o trabalho e as responsabilidades profissionais lhes impõem. As que não são mães, vêm muitas vezes os seus projectos de maternidade adiados devido ao peso que o trabalho ocupa nas suas vidas, e à possibilidade (nada remota) de serem despedidas ou substituídas quando engravidarem.

Quem nunca ouviu as histórias de entrevistas de emprego, onde se pergunta a uma mulher se tem filhos, e em caso de resposta negativa, se está a pensar engravidar? Será que fazem a mesma pergunta se for um homem: “O Senhor, está a pensar engravidar a sua companheira?…”

Estas situações passam-se em qualquer empresa respeitável, aos olhos de toda a gente, e com o conhecimento de todos, e essa situação, só por si, seria o suficiente para justificar a existência do dia de hoje.

Depois, por outro lado, temos as mulheres que abdicam de carreiras profissionais para se dedicarem a 100% à maternidade. São poucos os apoios que encontram por parte da sociedade, e esbarram muitas vezes com a perplexidade dos que as rodeiam, por terem deixado carreiras promissoras, para estarem em casa “sem fazer nada”, ou serem domésticas.

Por aqui se vê a preconceito que existe relativamente aquelas que fazem trabalho doméstico (leia-se na sua casa, cuidando da sua família): este é visto como um trabalho menor e nada valorizado (não há ordenado, não há férias, não há descontos para a segurança social) e como sendo um último recurso para quem não consegue um emprego.

É fácil percebermos, nos meandros do feminismo do séc.XXI, que o que condiciona as mulheres, e as torna discriminadas relativamente aos homens, são sem dúvida as questões biológicas. As mulheres (ainda) são as únicas capazes de gerar vida, e abnegadamente geram um novo ser durante 9 meses. E são essas discriminações que a mim, particularmente, mais me interessam combater…

Os direitos da mulher durante a gravidez e parto estão ainda longe de ser uma realidade, tanto nos países em desenvolvimento como nos países desenvolvidos e industrializados.

As complicações decorrentes da gravidez e parto são a maior causa da mortalidade feminina no mundo. Nos países pobres e subdesenvolvidos, não há serviços de saúde disponíveis e as mulheres acabam por morrer de complicações que seriam facilmente resolvidas por uma parteira ou enfermeira especialista. Noutros casos ainda, são os homens que vedam o acesso das mulheres aos cuidados de saúde, por questões de crenças, baixos rendimentos ou até exercício desmedido de controlo e poder.

Nos países desenvolvidos a realidade é outra, ainda que a discriminação continue. Os cuidados de saúde são cada vez menos de acesso universal, e quem tem dinheiro para pagar é quem fica melhor servido. Por outro lado, os negócios das companhias de seguros e indústria farmacêutica, têm sucessivamente colocado os seus interesses financeiros à frente dos direitos das mulheres. Milhares de cesarianas são feitas anualmente no Brasil e EUA, por exemplo, sem qualquer justificação médica, apenas porque é um procedimento mais bem pago e feito em menor tempo, trazendo consequentemente maior rentabilidade aos prestadores de cuidados. Um pouco por todo o mundo industrializado, há cada vez mais mulheres a sofrerem de complicações graves decorrentes de partos demasiado instrumentalizados e traumáticos, e as taxas de mortalidade materna têm vindo a subir à medida que vemos as cesarianas a aumentar

Por todas estas realidades, continua a ser preciso lutar por mais direitos. É já em Setembro de 2010 que se irá discutir em Estrargurbo: “Birth Is a Human Rights Issue”. O nascimento é uma questão de Direitos Humanos.

Hoje, como há 150 anos atrás, é importante dar voz e visibilidade às mulheres."

Por Rita Correia aqui